El Gran compromiso con mi Padre

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De izquierda a derecha Daniel Delgado (4 años), Jesus Delgado (32 años), Beatriz Delgado (2 años), Isaias Delgado (7 años)

Pasada la época crítica del bachillerato o escuela preparatoria, donde finalmente decidí que la carrera de Medicina Veterinaria era mi sueño por alcanzar, me encontré con un pequeño y grande inconveniente. 1982, había estado trabajando con mi padre, mi mejor amigo, quien fue el mejor Mecánico Tornero de todos los tiempos. Ingenioso y creativo y siempre inculcándome el buen hábito de trabajar y de ser parte de la solución y no del problema en cada situación que la vida me presentara. Don Jesús Delgado fue un excelente padre y tenía la costumbre de tomar alcohol y a esas alturas ya representaba un problema para él, esto me hizo pensar que si iniciaba la universidad en cualquier momento podría estar truncada por ese mal hábito que mi padre no podía controlar.

Me arme de valor y le confesé que no iría a la universidad por el temor a iniciarla y no poder terminarla porque su problema con la bebida estaba aumentando y que sería mejor que me quedara a trabajar con él para ayudarle a cumplir sus compromisos. Mi padre me miró con un poco de vergüenza y con todo el amor que sus ojos pudieran expresar y me dijo:

“Reconozco que no he sido capaz de controlar mi manera de beber, pero HOY haré un compromiso contigo hijo. No tomaré una gota de alcohol mientras estés estudiando”

Yo por mi parte me comprometí con mi padre a ser un buen estudiante y a hacerlo sentir orgulloso de mi.

Inicie mis estudios en Medicina Veterinaria en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro Unidad Laguna en la Cd. de Torreón, Coah. Pronto pasaron esos emocionantes 5 años con subidas y bajadas y muchas aventuras estudiantiles. Aún no existían las computadoras personales ni la distracción del teléfono celular. Mis compañeros y amigos más cercanos pasábamos largas horas en la biblioteca para poder completar una tarea. Se escuchaba hablar de algo novedoso llamado Internet pero que resultaba carísimo, así que no le prestamos mucho interés.

Finalmente llegó nuestra ceremonia de graduación y mi padre se mantuvo sobrio y yo enfocado en mis estudios. El siguiente paso después de la graduación fue buscar un buen lugar donde hacer mi trabajo e investigación de tesis profesional. Fue el colegio de Postgraduados en uno de sus centros regionales donde encontré la oportunidad y donde empecé a soñar con estudios de postgrado y docencia. Pero aún no había completado la segunda parte de mi compromiso con Don Jesús. Había sido buen estudiante y ya se sentía orgulloso de mi, pero la vida nos tenía reservada una sorpresa a los dos.

Termine mi trabajo de tesis y llego el dia que todo estudiante espera y teme. “EL EXAMEN PROFESIONAL”. Confiado y nervioso me presente en compañía de mi héroe y amigo. La sala estaba llena de gente y defendí mi investigación y tesis; el presidente del jurado pidió a todos que salieran pues necesitaban deliberar. Fueron unos largos 20- 30 minutos de espera, pero que valió la pena pues Dios nos premió a mi padre y a mí. Entramos, nos acomodamos y la gente murmuraba diciendo sus opiniones. Nos callaron y guardamos silencio. El presidente del jurado leyó el acta de examen y mis oídos escucharon esas palabras que jamás olvidaré “Aprobado por Unanimidad”. Nos abrazamos mi padre y yo contentos de haber cumplido nuestro compromiso.

Sin embargo, lo mejor estaba por venir. El presidente nos hizo guardar silencio y se dirigió a mi padre hablando cosas buenas de mí y explicándole que yo era parte de la generación XVI de estudiantes graduados de la carrera de Medicina veterinaria. En 15 anteriores generaciones, explicaba el presidente, solo 2 estudiantes habían calificado y obtenido el máximo reconocimiento que la Universidad otorgaba, “MENCIÓN HONORÍFICA”. Mi padre atento escuchaba y yo lo veía emocionado y orgulloso de su hijo. Fue entonces cuando el presidente le dijo que era para él un alto honor otorgar la tercera mención honorífica en 16 generaciones y que yo me había hecho acreedor a ese honor.

Nos abrazamos y lloramos juntos, lo habíamos logrado.

DON JESÚS (QEPD) donde quiera que estés PADRE, juntos lo logramos y lo seguiré disfrutando el resto de mi vida.

firma-Isaias

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