Los Tiempos de DIOS son Perfectos

Después de mi examen profesional, regrese a trabajar como Investigador Auxiliar Adjunto en el CREZAS-CP. Estaba dispuesto a hacer lo necesario para alcanzar mi sueños de obtener una maestría y un doctorado, continúe trabajando por 3 años participando en diferentes proyectos de investigación y preparando mi partida a alguna institución con programas de postgrado, recuerdo bien que mi primer objetivo era obtener una maestría en Sistemas de producción agropecuarios, había entendido el mensaje de Hermelindo de mirar el bosque como un todo y ser más estratégico en mis aproximaciones para resolver necesidades en el área de mi interes. Para esas fechas ya estaba casado y esperábamos ilusionados la llegada de nuestra primera hija (Karen), ese hecho me obligó a cambiar mi prioridad y a pensar bien el lugar a donde debería continuar mis estudios, para hacer la historia corta, ninguna de las opciones disponibles se ajustó a mi necesidad como padre y decidí renunciar a mi sueño de ser investigador y docente.

Era el año de 1990 cuando regresamos a nuestra ciudad natal, Delicias, Chih., conseguí un empleo con una pequeña fábrica de alimento balanceado, donde trabaje un corto tiempo; Después me asocie con otra persona y abrimos una farmacia veterinaria y empezamos a crecer demasiado rápido. Fueron tiempos buenos con mucho ingreso que a la postre me hicieron perder el piso y como consecuencia perder la pequeña empresa cuando más estaba creciendo. Volví a emplearme, esta vez en una compañía de seguros como ajustador de seguro ganadero, fue ahí donde DIOS comenzó a mostrarme hacia donde tenía planeado llevarme. Si mi memoria no me falla corría el año 1994 cuando realice mis primeras necropsias ( sin entrenamiento previo ni mucho conocimiento de patología macroscópica). Trabaje un par de años haciendo ajustes de ganado y consultas independientes para hacer algún dinero extra.

Finales de 1995 surgió la inquietud de probar suerte en Estados Unidos, me fui con mi visa de turista a buscar oportunidades y trabaje en un establo lechero, después en una granja de cerdos y en varias cosas mas que nada tenían que ver con mi profesión, pero siempre siguiendo cualquier pista y que finalmente me llevo a donde naceria mi pasión por el ganado de carne en corral de engorda.

Septiembre de 1996, comencé a trabajar para una compañía comercializadora de granos y que era dueña de algunos corrales de engorda. Fue en Bartlett cattle Co. # 2 donde inicie desde abajo como ayudante de doctor, en poco tiempo mi proactividad y buena actitud me llevó a ser el jefe de doctores (Head doctor). Jamás olvidaré el otoño de 1996. Fue la temporada con más trabajo físico que he tenido en mis ya 30 años de Médico veterinario; Trabajaba largas jornadas de trabajo (>20 Hrs./dia) y el aprendizaje de cosas nuevas y experiencia se aceleró al máximo, Barttlet tenía una capacidad instalada para 50,000 cabezas de ganado y en aquel entonces, para el tratamiento de enfermedad respiratoria, sólo existía la tilmicosina como antibiótico de larga duración( 3 días), los tratamientos subsiguientes eran de de 24 Hrs.  Así que el ganado debía ser tratado diariamente.

Reconozco que llego el momento en que quise aventar la toalla, pero fue mi esposa la que me alentó y empujo a seguir y a demostrar de qué estamos hechos los Mexicanos, sin el apoyo de ella y sus frases de aliento no lo hubiera logrado.

DIOS ESTABA MOLDEANDO MI VIDA Y YO NO ME DABA CUENTA

El Dr. Steve Lewis, reconocido Veterinario en corral de engorda, era nuestro consultor y visitaba la engorda semanalmente. Pronto cada lunes se convirtió en mi “Training day”, pasaba la mayor parte del día con él observando y aprendiendo y poniendo todo mi esfuerzo por entender y retener toda esa transferencia de conocimiento y experiencia que él descargaba en mi; Aprendí de él como leer y entender la hoja de campo (yard sheet) y los reportes de salud y desempeño para identificar desviaciones y me explicaba con mucha paciencia las razones de sus recomendaciones y que es lo que deberíamos esperar cuando se hacían intervenciones en lotes de ganado con problemas. Para ese entonces mi habilidad para hacer necropsias estaba en su punto máximo y pasamos largo tiempo en esa área, aprendí a diferenciar de manera macroscópica muchas lesiones patológicas de las enfermedades del ganado, pero lo más importante fue que pude entender que cada cadáver es un libro abierto y no solo nos dice la causa de su muerte, también nos cuenta de el estatus del resto de sus compañeros de corral. Podemos tener un animal que murió por neumonía y llegar rápido al diagnóstico y ese mismo cadáver nos puede indicar que hay un problema de coccidiosis que está predisponiendo y estresando a ese lote de ganado; o bien podemos encontrar que algunos de los cadáveres presentan lesiones de una acidosis subclínica que nos indicaría algún cambio o mal manejo de la alimentación. Segui mi crecimiento en la compañía y me sentia cada ves mejor con la confianza del Dr. Lewis y la gerencia de Bartlett puesta en mi , cada vez tenía más responsabilidades y un equipo leal y comprometido que sin ellos jamás hubiera logrado el éxito que juntos alcanzamos para esa empresa.

Pronto pasaron los años y llego 1999, El Dr. Lewis me había pagado un curso en West Texas A&M y había mejorado mi entendimiento de la Medicina de Producción y por supuesto mi Inglés, sin embargo Dios seguía llevando mi vida y mostrándome el camino, ese año nació mi princesita (Aileen) y la inquietud, cada día más creciente, de volver a México a ver a la familia y ejercer mi carrera como consultor me estaba moviendo fuertemente el tapete. Tenia la plena convicción de que podía usar todo el conocimiento acumulado en ganado de carne para ayudar a los productores en Chihuahua y asociarme con mis “amigos” veterinarios, eso y las ganas de regresar me hicieron tomar la decisión de volver a nuestro hogar (Delicias, Chih.).

Con algunos ahorros, y un equipaje repleto de ilusiones y con las expectativas muy altas de volver a la vida profesional en México salimos de Amarillo, TX a finales de 1999. Recibimos junto a la familia el nuevo milenio  y ahi empezo la prueba de fuego que La vida había preparado para mi. Dure 9 meses sin trabajar, gaste todos mis ahorros, y mis sueños se estaban convirtiendo en una pesadilla. Mis colegas veterinarios simplemente no quisieron o no pudieron ayudarme, nadie se atrevía a desafiar el “Status Quo” y nadie creía que la morbilidad y  mortalidad por complejo respiratorio se pudiera controlar y hacer del negocio de acopio de ganado para exportación más rentable. Logre convencer a uno de los principales ganaderos de trabajar un mes sin goce de sueldo y si demostraba que podía mejorar su negocio entonces me pagaría lo que yo consideraba justo por mi trabajo. Todo el mes de Agosto me dedique a evaluar su operación y a poner mis conocimientos en práctica. LLegado septiembre revisamos la información y la sorpresa para él fue grata y me contrató, ese mismo día llamó a otros 3 ganaderos importantes y me contrataron entre los cuatro con una compensación superior. Me tomo el último trimestre del año recuperar mi estabilidad financiera y cada vez más gente preguntaba por la forma en que estaba poniendo en práctica los conceptos de medicina de producción. Continúe trabajando para estos ganaderos gran parte del año 2000 y 2001, pronto atraje la atención de 3 de las principales compañías farmacéuticas en salud animal (Pfizer, Fort Dodge y Elanco) Recibí propuestas de ellos y finalmente después de negociar las condiciones acepte la propuesta de Pfizer Animal Health, Estaba listo para el siguiente paso. Pronto pude empezar a influir a nivel nacional a través de Pfizer y con todo el apoyo de la compañía empecé a construir una carrera que a la postre me trajo de vuelta a los Estados Unidos, donde actualmente sigo trabajando para Zoetis 16 años después de mi ingreso a la compañía.

La tenacidad y constancia y sobre todo nunca dejar de creer en mí y con la bendición de Dios, obedeciendo y siguiendo sus planes me han hecho estar seguro que lo imposible se torna posible cuando se confía en él y nuestros sueños apuntan alto y convencido que cada uno de nosotros está destinado a algo grande.

Comparte con nosotros como la vida y el universo ha moldeado tu carrera y te ayudo a encontrar tu proposito y pasion.

Hasta pronto

firma-Isaias

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3 comentarios sobre “Los Tiempos de DIOS son Perfectos

  1. Gracias por compartir parte de tu formación personal, familiar y sobre todo profesional, es digno de admirarse! Lo anterior me motiva mucho a seguir confiando en mi, buscando y aprovechando las oportunidades que se presenten en la vida.

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  2. Dios es fiel. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto del padre de las luces en donde no hay mudanza ni sombra de variación. En hora buena felicidades Dios le bendiga

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